lunes, 24 de agosto de 2015

ENTRE CRÊPES Y GALETTES

Tenemos moto, pero no somos "moteros". 
No salimos "de ruta" los fines de semana, ni tenemos monos de cuero, ni nos habíamos planteado nunca pasar parte de las vacaciones con la moto.
 Hasta el año pasado...
El año pasado el hermano de Miguel se sacó el carnet de moto y planeamos viajar juntos ese verano en moto a las Islas Británicas. Al final no pudo ser y nosotros nos quedamos con las ganas.


Este año, cuando llegó la hora de planificar las vacaciones, teníamos muy claro que queríamos reservarnos una semana para hacer algo que no fuera escalar ni montar en bici, unas vacaciones de "personas normales"...
La primera opción que barajamos fue un viaje a Noruega, pero luego se nos ocurrió retomar la idea del viaje en moto. Un viaje por la Bretaña y Normandía.
Miguel se emocionó mucho con este viaje. Tanto, que él solo lo organizó todo, y preparó un viaje que no vamos a olvidar jamás!!


Salimos de casa el domingo 26 de julio, por la mañana. Hicimos una parada en Saint Jean de Luz para comer y darnos un baño en la playa.



Llegamos a Bordeaux sobre las 8.30 de la tarde. Era nuestra primera parada.


Dimos un paseo por Burdeos y nos sentamos en una crêperie. Esa noche probamos una cerveza bretona y nuestra primera galette. A partir de aquí ya fue un no parar...


Las galettes son crêpes de trigo integral con ingredientes salados. Cuando los ingredientes son dulces la masa es la crêpe que todos conocemos.


El lunes abandonamos Burdeos dirección a Rennes.


Pensábamos que Burdeos sería sólo un lugar de paso, pero lo cierto es que nos cautivó. Es una ciudad con mucho encanto.







Llegamos a Rennes, dejamos el equipaje en el hotel y nos vamos hacia el Cap de Fehre.



Cap de Fehre.


Desde el Cap de Fehre nos dirigimos hacia Saint Malo.


LLegando a Saint Malo.



Saint Malo se encuentra en la Costa Esmeralda, quizás la zona más conocida y espectacular de  Bretaña


La ciudad está formada por dos zonas muy diferentes. Intramuros, el casco viejo de la ciudad. Extramuros, mucho más moderno, resultado de los municipios de Saint Servan y Parame.


Rodeando la muralla se suceden tres playas y unos cuantos miradores.



La ciudad quedó destruida en un incendio en 1661, tras el cual es reconstruida y ampliada.


De nuevo es reducida a escombros por los bombardeos aliados de 1944. La reconstrucción fidedigna de Saint Malo es uno de los mejores ejemplos del esfuerzo francés por recuperar la normalidad  en la postguerra.







En Saint Malo cambiamos la cerveza por la sidra.


Las manzanas asturianas fueron importadas a la zona de normandía en la Edad Media. Las utilizan en todo tipo de recetas y sirve de base a las dos bebidas regionales, la sidra y el Calvados.


La sidra es la bebida nacional normanda y goza también de gran afición en su vecina Bretaña.


Después de cenar, un paseo para bajar la cena y ver una puesta de sol espectacular.








El martes salimos de Rennes hacia el Mont Saint Michel. Es difícil describir lo que se siente al verlo de lejos. Y digo de lejos, porque cuando estás dentro se te cae el alma a los pies...


Ya no se llega en coche hasta las puertas del Mont Saint Michel, ni se aparca a orillas del mar, ni hay que cruzar los dedos para que la subida de la marea no se lleve el vehículo...
 Han hecho un aparcamiento enorme donde dejas el coche y coges un autobús lanzadera gratuito.


O un carruaje con caballos no gratuito...


Es un islote rodeado por el Atlántico durante la pleamar y por las arenas movedizas en la bajamar. 
Su abadía, declarada Patrimonio de la Humanidad, es de visita obligada. El problema es que cuatro millones de personas piensan lo mismo que tú cada temporada...


Según cruzas el arco de entrada te das cuenta de que no es lo que esperabas. Mucha gente, aunque eso ya lo suponías. Lo que no esperabas es que estuviera todo plagado de tiendas de souvenirs como si aquello fuera el paseo marítimo de Benidorm...Descorazonador...


Es cierto que su carácter es único, pero hay que ir preparado para lo que te vas a encontrar. Eso, o visitarlo en época de baja afluencia de gente, que no se si la habrá...




Hay mucha gente que accede a pie a través de la arena. Si se quiere hacer dicen que es imprescindible hacerlo con un guía que se conozca las trampas de arenas movedizas.






Dimos una vuelta por todo el recinto y salimos pitando. Siguiente parada: Dinan.


Comenzó a llover cuando salimos del Monte San Michel, y ya no paró. Cuando llegamos a Dinan seguía lloviendo a mares, así que lo primero que hicimos fue buscar un sitio apetecible para comer.


Lo encontramos rápidamente.
En Dinan se pueden degustar algunas de las especialidades bretonas. Nosotros optamos de nuevo por las galettes y los crêpes.


Allí probamos el Calvados. Es un aguardiente obtenido de la destilación de la sidra normanda según métodos tradicionales. El Calvados es indispensable para practicar el trou normand ó pausa normanda. Es una parada digestiva en la que se consume una copita de Calvados a mitad de una comida demasiado copiosa, para hacer hueco...


Para cuando salimos de la crêperie, la lluvia había cesado. Qué suerte!!


Dinan es uno de los ejemplos mejor preservados de arquitectura medieval europea. Conserva casi la totalidad de su muralla original, así como las torres fortificadas.


Las mansiones típicas de Dinan muestran fachadas con enormes vigas de madera coloreada. Las paredes son de piedra o adobe.




La zona del viejo puerto fue durante mucho tiempo el corazón económico de Dinan.


Volvimos a Rennes y después de una ducha reconstituyente salimos a conocer la ciudad y a cenar. 
Rennes es la capital de Bretaña. Debe su aspecto actual, con predominio de la piedra, a los trabajos de reconstrucción llevados a cabo después del devastador incendio de 1720. Conoció una importante etapa de desarrollo después de la II Guerra Mundial. 
Cenamos en un sitio muy agradable cerca de la Place Saint Michel. Al principio le pusimos alguna pega, pues no tenían crêpes...pero cuando probamos la hamburguesa se nos pasó...


A la mañana siguiente abandonamos Rennes, rumbo a Caen. Caen es la capital de la Baja Normandía. La ciudad fue arrasada en un 80 por ciento durante la Segunda Guerra Mundial. Su reconstrucción la ha convertido en una ciudad agradable y funcional. Es una buena base para explorar las playas del Desembarco del "Día D".
Dejamos el equipaje en el hotel y nos fuimos a por lo más esperado de nuestro viaje. Las playas del desembarco. Aparcamos la moto en el Cementerio y Memorial Americano, donde antes de entrar aprovechamos para echar unas risas...


El cementerio estadounidense en Normandía es uno de los 14 cementerios militares permanentes de la II Guerra Mundial en territorios extranjeros. El gobierno de Francia cedió el uso de este terreno, perpetuamente, como un emplazamiento funerario permanente gratuito y libre de impuestos.


El asalto aliado masivo en la costa de Normandía estaba dirigido para liberar a Francia y avanzar hacia la Alemania nazi.
Antes del amanecer del 6 de junio de 1944, tres divisiones aerotransportadas, dos americanas y una británica, fueron lanzadas en paracaídas y planeadores detrás de las playas designadas. 


Playa de Omaha

A las 6.30 de la mañana, seis divisiones estadounidenses, británicas y canadienses, desembarcaron en las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword, en el asalto anfibio más grande de la historia.
Las tropas lucharon a lo largo de un área abierta de 180 metros, y atacaron subiendo lomas empinadas. Al finalizar el día, los norteamericanos tenían un ligero control sobre la playa de Omaha. 


Los aliados pierden ese día 10.000 soldados. Ninguno de los objetivos militares se cumplen, como la toma de Caen, pero la sorpresa es total, y a pesar de las bajas, se controla un sector de costa suficiente para desembarcar otros 80.000 hombres en una semana.


La batalla de Normandía terminaría en 25 de agosto con la liberación de París, dejando un ingente número de bajas y la destrucción casi total de ciudades y campos.





Y continuamos por la costa para dirigirnos después a Sainte-Mère-Èglise.


Sainte-Mère-Èglise fue el escenario de los primeros combates del 6 de junio de 1944, el Día D. 
Junto al desembarco en las playas, infinidad de paracaidistas americanos se lanzaron sobre las líneas enemigas con el propósito de tomar caminos y puentes y evitar que las tropas alemanas pudieran enviar refuerzos a la costa. Muchos de estos lanzamientos no tuvieron éxito, como la brigada que descendió sobre Sainte-Mère-Èglise, que fue acribillada cuando los soldados aún estaban descendiendo.


Continuamos nuestro recorrido por la Ruta de los Cabos. 
Nez de Jobourg, uno de los acantilados más altos de Europa con 126 metros.


Los acantilados pueden recorrerse a pie por un GR.


Cap de la Haghe, extremo de la península de la Haghe, punto más occidental de Normandía.


Auderville es la población más occidental de la península de la Hague.



El mar rompe aquí con fuerza contra el Faro de Blanchard, construído en el océano.



Terminamos la jornada en Cherbourg. Cómo no, en una crêperie!!



Las mejores galettes de todo el viaje, sin ninguna duda...


Y con la barriga llena volvimos a Caen como pudimos y caímos en la cama como troncos.


El jueves salimos de Caen dispuestos a otra jornada maratoniana. Cruzamos en Puente de Normandía, dirección a Étretat.


El Puente de Normandía se encuentra a 14 km del centro de Le Havre. Une la Alta y la Baja Normandía con sus 2.143 metros de longitud.


Por lo visto es el segundo puente de cables más largo del mundo. Lo cierto es que es impresionante.


Étretat se encuentra en la costa norte de Normandía. Es la llamada Costa de Alabastro.


Son una sucesión de blancos acantilados que se extienden a lo largo de 120 km en las aguas del Canal de la Mancha. 


Entre pared y pared hay playas y recónditos paisajes que desaparecen cuando sube la marea.


Étretat es un pueblo pequeño de apariencia tradicional. Aunque es imposible estar solo, la visita merece la pena.


El pueblo está situado entre dos acantilados que constituyen su mayor atractivo, el Falaise d'Amont y el Falaise d'Aval.
 Los acantilados tienen una caída vertical de unos 70 metros de altura. Arcos y agujas de piedra blanca coronados por penachos de hierba. Un paisaje irresistible...


Caminar al borde de los precipicios también es irresistible, pero hay que hacerlo con cuidado. Por lo visto todos los años hay accidentes por imprudencias. 


Y es que nos volvemos tan locos con las fotos que no somos conscientes de que un pasito para atrás nos puede conducir al abismooooooo....


Desde el pueblo podemos ver más de cerca la formación conocida como Manneporte.


La gaviota también contempla las magníficas vistas.


Seguimos ruta en dirección a Fécamp.



Allí encontramos los acantilados más altos de la región, con 120 metros de altura.



La roca es caliza y se desmenuza con facilidad. Hay quien se decide a bajar a las playas. En este caso conviene caminar lo más alejado posible de la pared para esquivar la posible caída de piedras.



También hay que tener controlado el horario de las mareas, no te tengas que quedar a hacer noche abajo agarrado a las algas...


De vuelta a Caen pasamos por Beuvron en Auge, elegido uno de los cien pueblos más pintorescos de Francia.
 Allí compramos nuestra botella de Calvados de 10 años para llevarnos a casa. El Calvados con Denominación de Origen se elabora en la comarca de Auge, con alambiques tradicionales y son fruto de un doble proceso de destilación.
A través del Pays d'Auge discurre la Ruta de la Sidra. Un viaje al corazón de Normandía para degustar multitud de productos elaborados a base de manzana, quesos, embutidos, y relajarse con el paisaje.


El viernes, antes de abandonar Caen pasamos por el Memorial de Caen, donde parece que se encuentra la exposición más completa de cuantas hay dedicadas a la II Guerra Mundial y a la batalla de Normandía. 


Nos dirigimos a Burdeos. Volverá a ser parada intermedia en el viaje de vuelta.
A mitad del viaje hacemos un descanso en la ciudad de Tours.


Bonita ciudad...



Y esa noche tomamos nuestra última galette en Bordeaux.


Dimos nuestro último paseo por Burdeos a la luz de la Blue Moon del viernes 31 de julio...




Qué gran viaje! 
Una cosa más a tachar de la lista de cosas...














miércoles, 12 de agosto de 2015

SWITZERLAND


Después de nuestra breve estancia en Chamonix, ponemos rumbo a Suiza. Esperamos encontrar temperaturas más frescas y algo de tranquilidad. Lo segundo lo encontramos a la primera. Lo primero se hizo de rogar un poco más...
Paramos primero en Gastlosen, a unas dos horas de Chamonix.


Gastlosen está situado al sur de Friburgo. Es una cadena rocosa situada en un lugar magnífico. La roca es excelente, excepto en algún sector del lado Sur. Eso dicen...
 Predomina la escalada sobre muro vertical y desplomado. 


Los sectores de la cara norte están comprendidos entre el Col d'Oberberg, en el lado izquierdo y el Col du Loup, en el lado derecho de la cadena rocosa. Para ir a los sectores de la izquierda hay que seguir las indicaciones de Wolfs Ort y Gross Mont para los sectores de la derecha.


El primer día escalamos en el Col d'Oberberg. Hay una hora de pateada para subir, con bastante desnivel en la última parte. Merece la pena la subida, pues el lugar es espectacular. Las vías nos parecieron duras.


El sitio es fresquito y la sombra aguanta hasta las cuatro, apurando mucho...







El segundo día subimos al sector Lochgrat Nord, en el Gross Turm. Queda justo enfrente del Chalet du Soldat.


Una hora de pateo, también con desnivel.


En esta zona de la pared la roca es muy abrasiva para los dedos y la escalada muy atlética.
Nosotros sólo hicimos deportiva, pero también se pueden hacer vías de largos de hasta 300 metros.


A una hora de Gastlosen podemos hacer una parada en Interlaken
Interlaken es un sitio agradable para dar un paseo, para reponer fuerzas y víveres y para apretar un poco en Lehn.


La pared de Lehn se encuentra a menos de diez minutos en coche del centro de Interlaken. Se encuentra escondida dentro de un bosque de grandes abetos.


La roca es un tipo de gres que se asemeja más a la arenisca que a la caliza.


Los agarres son lisos y redondeados. La escalada es difícil y una tortura para los antebrazos. En sombra a partir de las tres.


Si pasamos por aquí no deberíamos dejar de dar una vuelta por Interlaken, y si tenemos tiempo, merece la pena acercarse a Grindelwald y ver de cerca el Eiger y el Jaungfrau.



Dos días pasamos en Interlaken antes de dirigirnos a Wendestöcke.


Wendenstöcke está a una hora de Interlaken, entre Gadmen y el Sustenpass. Las torres de roca aparecen majestuosas y altísimas, aparentemente inalcanzables. Casi quitaría el "aparentemente", pues no son de  infravalorar ni la aproximación ni el descenso.


El ambiente es extraordinario. En la base los prados verdes llenos de flores y vacas pastando. Marmotas durante todo el camino, y cabras curiosas en las repisas de pie de vía, que se acercan a cotillear lo que has dejado en la mochila.


Escalar en Wenden es una experiencia que hay que afrontar con humildad...
El equipamiento severo y la dificultad de la escalada hacen que la posibilidad de un vuelo de 10 o 15 metros esté siempre presente.
Por otro lado las condiciones meteorológicas de la zona pueden transformar este paraíso en un infierno de niebla, hielo y cascadas de agua y piedras...


Para el primer día elegimos una vía en el Vorbau, en el Reissend Nollen, 3.003 metros. 
"Spasspartout", 200 metros, 6a (5a obligado), S2/II
Recordemos lo que significa S2/II...
S2: spittatura distanziata. Pasos obligados entre protecciones. Distancia potencial de caída de 10 metros máximo...
II: vía de largos superior a 200 metros. Aproximación fácil, discreta marcha. Cómoda retirada.

Dice la guía que es fácil y está bien protegida, ideal para una primera aproximación a Wenden. La roca buena. Los tres últimos largos menos interesantes.

En cuanto a la aproximación, lo de "aproximación fácil" no es verdad, a no ser que ya te la conozcas. Las lluvias del invierno se llevan por delante la mayoría de los hitos, por lo que es muy fácil perderse. En cuanto a lo de "discreta marcha", te parece que es de coña, hasta que intentas cualquiera de las aproximaciones al resto de vías...


Primer largo, 5b.



Segundo largo, 5c.



Tercer largo, 5b.



Cuarto largo, 5c.



Quinto largo, 6a.



Sexto largo, 5c.



Se llega a una terraza que hay que atravesar para continuar con otros tres largos más. Nosotros rapelamos desde aquí. Detrás se ve la pared del Reissend Nollen, y la vía "Caminando". Para otra vez...


Nos bajamos contentos, con idea de intentar al día siguiente una incursión en el Grosse Wendenstöcke.


Hemos echado el ojo a la vía "Aureus", en el Grosse Wendenstöcke. Dice la reseña que es una de las vías más fáciles de Wenden, una muy buena opción para seguir con nuestra "aclimatación".


Pronto nos dimos cuenta de que las dificultades las íbamos a encontrar antes de llegar a escalar. 


Lo que debía ser una aproximación de 1h 40' se convierte en un suplicio. 
Nos volvemos a perder, subiendo por pendientes inmundas y trepando por terrazas verticales. Vamos a parar debajo del Dom. Desde allí todavía teníamos que atravesar hacia la derecha por terreno empinado e inestable para buscar nuestra vía, y para entonces ya estábamos hasta los mismísimos...


Desistimos...fracaso total...
"No nos merecemos escalar aquí si no somos ni capaces de subir a pie de vía..." dice Miguel...
Y tiene razón...
Nos vamos de Wenden con la sensación de no estar a la altura del lugar.
Yo, lo primero que pienso es que no quiero volver. Después, según pasan los días, me convenzo de que el lugar se merece otra oportunidad, o mejor dicho...nosotros nos merecemos otra oportunidad en Wendenstöcke!! 
Es entonces cuando nos prometemos volver. Pero no de cualquier manera! La próxima vez estaremos a la altura que el sitio se merece!!



Desde Wenden viajamos hasta Briançon, donde escalamos en Les Ayes y en Plampinet, y desde allí una última parada en Ailefroide antes de volver a casa.
Allí escalamos en el Sector Calcanéums, la vía Arthrodèse, TD, 200 metros, 6a+, 5c obligado.


La estancia en Ailefroide no ha sido tan paradisíaca como otras veces. 
Mucha gente y mucho calor. Combinación terrorífica. 
Siempre hay gente aquí, pero como el lugar es tan grande y hay tantas vías, nunca hemos tenido la sensación de agobio de este año. Al hacer tanto calor, todos buscábamos los pocos lugares de sombra que había para escalar, con lo cual las aglomeraciones estaban garantizadas...
En fin...a otra cosa mariposa...